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Sociology

Los norteamericanos que reinventaron a los pueblos de México: Los emprendedores extranjeros en la redefinición de la cultura y el turismo

Authors:

Mario Alberto Velázquez García ,

El Colegio del Estado de Hidalgo, MX
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Helene Balslev Clausen

Aalborg University, Copenhagen, DK
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Abstract

This article addresses the role North American entrepreneurs have played in the redefinition of productive work in two Mexican villages: Taxco, the city of silver, and Álamos. The entrepreneurial businesses set up by North Americans in these towns have had a fundamental role in the constitution of the social spaces as tourist places. The article analyzes these entrepreneurs as change makers in transforming the cultural identity of these places. Before the entrepreneurs’ arrival, the towns experienced severe economic crises and were not considered tourist destinations. This article seeks to fill the research gap on North American entrepreneurs and their sociocultural impact on tourism sites in Mexico.

 

Resumen

Este articulo analiza el papel que desempeñaron turistas norteamericanos en la redefinición de la vocación productiva de dos localidades mexicanas. Estos visitantes desde sus actividades empresariales tuvieron un papel fundamental en la constitución de estos espacios sociales como lugares turísticos. El trabajo analiza el papel de los emprendedores como agentes en la transformación de la identidad cultural de pequeñas poblaciones que, hasta antes de la presencia de estos emprendedores, no eran considerados destinos turísticos y pasaban por una crisis económica por lo que sus proyectos parecían una aventura destinada al fracaso. El papel que los visitantes norteamericanos han tenido en la definición de la cultura y la actividad turística en México ha sido poco analizado. Los casos de estudio son Taxco (Guerrero) y Álamos (Sonora).

How to Cite: Velázquez García, M. A., & Clausen, H. B. (2020). Los norteamericanos que reinventaron a los pueblos de México: Los emprendedores extranjeros en la redefinición de la cultura y el turismo. Latin American Research Review, 55(1), 49–63. DOI: http://doi.org/10.25222/larr.110
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  Published on 19 Mar 2020
 Accepted on 30 Mar 2018            Submitted on 25 May 2017

Introducción

La pequeña ciudad de Álamos está localizada en la parte norte de México a unas horas de viaje de la frontera con Arizona, Estados Unidos. Este lugar es la residencia de una comunidad de norteamericanos que durante seis décadas han ido comprando y reconstruyendo las casas de la vieja zona central de la población. Esta no es una elección casual. Álamos fue la capital del Estado de Occidente en el siglo XIX, un centro minero importante y polo cultural del noroeste de México. La ciudad fue prácticamente abandonada en la primera mitad del siglo XX por la población debido a una crisis mundial en el precio de la plata y por la Revolución Mexicana. La llegada de un grupo de migrantes norteamericanos es una de las principales variables que explican el renacimiento económico y cultural de este lugar, en gran parte, impulsado por la actividad turística. En la actualidad Álamos alberga uno de los festivales culturales más importantes de México: el Festival Ortiz Tirado.

En este artículo buscamos analizar cuál es el papel que tuvo el emprendimiento que desempeñaron turistas internacionales en la reconstrucción de la cultura, la identidad y la economía de poblaciones mexicanas que habitaron de manera temporal o permanente (Hall y Tucker 2004; Johannisson 2011). El tipo de emprendedores que analizaremos son turistas internacionales que decidieron iniciar un negocio en lugares de México que, hasta antes de su presencia, no eran considerados destinos turísticos y pasaban por una crisis económica por lo que sus proyectos parecían una aventura destinada al fracaso. Estos emprendedores (en su mayoría viajeros norteamericanos) aprovecharon una oportunidad no explotada que tenían por consumir y conocer lugares mexicanos (Austin, Stevenson y Wei-Skillern 2006; Clausen 2008). La acción de esas personas y sus negocios tuvieron un papel fundamental en la redefinición turística de estos lugares, incluso por encima de los estados y otros actores locales (Mody et al. 2016; Clausen y Velázquez 2010; Shaw 2001).

Al tratar el tema de emprendedores norteamericanos en zonas turísticas mexicanas, este artículo se coloca en tres debates. El primero está relacionado a una de las preguntas centrales del turismo desde el trabajo de MacCannell (1973) quién buscó explicar el aumento de esta actividad por medio de la autenticidad turística; es decir, los individuos viajan para conocer la vida real del otro. Algunos de los espacios turísticos son escenificaciones de autenticidad (staged authenticity) que buscan atraer a visitantes (Urry 2002; Bruner 1994; Lash y Urry 1994; Lalicic y Weismayer 2017). Cohen (1972) cuestionó estas posturas proponiendo distintos tipos de autenticidad y con ello, razones y formas de ser turistas. Los estudios de Feifer (1985) nombraron como post-turistas a los que buscan y disfrutan experiencias turísticas como el parque temático de Disneylandia. Esto se relaciona con el debate del transnacionalismo. Interrelacionar el debate de la autenticidad y el transnacionalismo nos permite mostrar que actores externos a una cultura nacional pueden ocupar un rol importante en su reconstrucción gracias a sus capitales económicos, sociales y culturales (Clausen y Velázquez 2010); y, el tercer debate respecto al estado y los espacios turísticos. Aunque los estados son el actor principal en la creación de límites, categorías y normas (Bourdieu 2014), existe una sobrevalorización en el papel que desempeña la planeación estatal en el desarrollo de una zona; la acción de individuos (emprendedores) puede ser fundamental para crear un espacio turístico.

Como casos empíricos analizaremos Taxco (Guerrero) y Álamos (Sonora), ambos cuentan con comunidades de extranjeros y, a pesar de haber sido durante la segunda mitad del siglo XX espacios periféricos en la identidad y la economía moderna mexicana, actualmente ocupan un lugar central en la reconstrucción de la narrativa cultural (la platería) y la definición sobre qué es el turismo en el México contemporáneo (Lomnitz-Adler 1995). Sostenemos que el emprendimiento en el turismo ha desempeñado un papel importante en la creación y definición de las zonas turísticas muchas décadas antes del actual interés por estudiar éste como una actividad que está transformando la economía (Zahra et al. 2009; Engberg-Pedersen 2003).

Para analizar el papel que desempeña el emprendimiento de algunos turistas internacionales planteamos la siguiente premisa: en México el turismo no fue una actividad planeada por el Estado sino inició por la iniciativa de turistas y emprendedores, algunos de ellos provenientes de los Estados Unidos; la prohibición en Estados Unidos de la venta de alcohol (Ley Volsted 1920–1933) tuvo como efecto no deseado que esta industria se trasladara a Tijuana y Ciudad Juárez. La presencia de soldados y comerciantes norteamericanos abonaron al crecimiento de la venta de alcohol, drogas y la prostitución en estas ciudades mexicanas (Griffin y Ford 1976). Esto significa que el desarrollo del turismo en México en sus dos primeros destinos (Tijuana y Ciudad Juárez), no fue el resultado de un proceso de planificación estatal. En 1929 el estado mexicano generó sus primeras disposiciones gubernamentales sobre turismo (Hernández 2000; Berger 2006). Sin embargo, esta regulación inicial estaba enfocada principalmente al tránsito de personas y no a reglamentar en sí mismo a los agentes que prestaban servicios para esta actividad (Taylor 2003).

El turismo fue una actividad productiva y cultural que por su crecimiento terminó imponiéndosele al estado mexicano; no era parte de los planes de políticas que impulsaba el gobierno surgido de la Revolución Mexicana (Hiernaux y Torres 2008; Velázquez 2013). Acapulco comenzó su desarrollo por la presencia de una colonia de extranjeros y no como resultado de un plan estatal. Durante la década de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado un grupo de artistas de Hollywood convirtieron a esta bahía mexicana en uno de los destinos turísticos más reconocidos de Latinoamérica. El presidente Miguel Alemán Valdez (1946–1952) consideró al turismo como una fuente de ingresos y un área de reconstrucción de la identidad nacional (Hiernaux 2010).

No es nuestro interés condenar o glorificar el papel que han cumplido los turistas extranjeros que decidieron emprender negocios en México. Tampoco pensamos que sin sus acciones no existiría turismo en México; la cultura mexicana ha demostrado por sí misma tener una vitalidad, diversidad y fuerza que atrae a personas de todo el mundo. Lo que buscamos es analizar el papel de un actor determinado —en este caso los emprendedores, específicamente de origen norteamericano— dentro del desarrollo de la actividad turística. Existe poco estudio en América Latina respecto a la contribución que los emprendedores extranjeros han hecho en la diversificación de productos turísticos y, con ello, en la cultura local de esta región. Los Estados-nación son pensados generalmente como entes autoproductores de sus propias imágenes, símbolos y cultura. La contribución de los extranjeros a la cultura latinoamericana es un tema problemático, especialmente cuando estos provienen de Estados Unidos, país con el que esta región ha tenido una relación compleja. En este trabajo buscamos mostrar el peso que los norteamericanos han tenido en conformar algunos elementos de la cultura y del turismo en México. Esto es poco conocido y reconocido (por el estado mexicano) y en las mismas localidades donde sucedió.

Metodología

El material para esta investigación surge de un trabajo de campo de largo plazo realizado por los autores durante los años 2005–2006, 2010, 2012, 2016 en Álamos (Sonora, México) y Taxco (Guerrero, México). Durante estos años se realizaron estancias en ambas localidades como parte de una red de investigación avocada a estudiar las localidades incluidas en un programa federal de turismo llamado Pueblos Mágicos.

La presencia durante distintos años permitió tener un conocimiento de primera mano sobre el desarrollo del turismo en estas localidades mediante entrevistas a profundidad y la observación participante (Fog y Kvale 1992; Olwig 2002). Se recolectaron materiales, se participó en tours guiados sobre las historias, leyendas y tradiciones en los pueblos (los seis existentes en Álamos y ocho en Taxco), observaciones y pequeñas charlas de las estancias para familiarizarse con el cómo y de qué manera los pobladores locales presentaban la ciudad, la historia y cómo promocionaban objetos, imágenes, medio ambiente y paisajes. Para este trabajo específico se realizaron entrevistas (cuarenta y uno en Álamos y treinta y ocho en Taxco) semiestructuradas en profundidad con residentes locales con el fin de situar mejor las prácticas, así como con turistas norteamericanos y (dieciocho en Álamos y treinta y uno en Taxco) expatriados en la ciudad. Se realizaron entrevistas (veintitrés en Álamos y cuarenta y ocho en Taxco) semiestructuradas adicionales con los propietarios de los hoteles, restaurantes, cafés y su personal; así mismo con expatriados, turistas y residentes locales. Las entrevistas se realizaron en inglés y, por supuesto, en español cuando se trataba de personas de habla hispana.

Todos los datos utilizados fueron verificados mediante el método de triangulación, lo que permite utilizar diferentes metodologías y con ello buscar que el tema sea dilucidado desde varios ángulos. Al utilizar la triangulación se reconoce que ningún procedimiento por sí mismo es capaz de analizar todo. Esta conjunción de métodos no busca extraer datos de las distintas fuentes y herramientas para verificar la verdad sino más bien intenta encontrar las conexiones que son centrales para la construcción del escenario etnográfico. De esta forma, la triangulación etnográfica no solo es la combinación de distintos datos, sino que constituye además un intento por relacionar diferentes tipos de información de manera tal que se evite caer en la trampa de que los datos produzcan un escenario de verdad aparentemente no problemático (Spradley 1990). El análisis de los datos empíricos crudos se mejoró considerablemente al incorporar las prácticas de los entrevistados dentro del marco sociocultural más amplio (Olwig 2002; Fog y Kvale 1992). Otras fuentes de información son archivos históricos, libros y documentos históricos y la consulta de investigaciones sobre el turismo y los extranjeros en Taxco y en Álamos. Las diferentes descripciones sirven para establecer pautas que sostuvieran el escenario etnográfico, tanto el contemporáneo como el histórico. Este proceso acumulativo era parte del principio de sistematizar notas, observaciones y entrevistas a fin de construir categorías como temas centrales (Spradley 1990). Estos materiales secundarios permitieron complementar y contrastar las posturas sostenidas por esta investigación y en su caso completarlas (Fog y Kvale 1992). Consideramos que lo interesante en los dos casos empíricos está en cómo los temas contemporáneos (el turismo) tienen sus raíces en problemáticas relacionadas a historias locales y de personas particulares (en este caso extranjeros). Por ello fue necesario realizar un trabajo etnohistórico revisando materiales históricos. Aunque ha crecido el interés por analizar los aspectos culturales o sociológicos sobre el desarrollo y el impacto fundamental del turismo en México, todavía se cuenta con poco material al respecto.

Los emprendedores como constructores de realidad

El emprendimiento constituye un factor determinante en el desarrollo del turismo actual. Esto permite generar nuevos bienes y servicios, puestos de trabajo, así como tener impactos sociales (Austin, Stevenson y Wei-Skillern 2006; Mody et al. 2016). Los emprendedores son considerados como motores innovadores y transformadores sociales en países en desarrollo (Engberg-Pedersen 2003). La investigación sobre el emprendimiento se centra fuertemente en el empresario individual. Esta visión no toma en cuenta a los empresarios sociales que a través de su compromiso facilitan y posicionan el funcionamiento de las redes en temas culturales y sociales (Johannisson 2011). El papel de los emprendedores toma relevancia si consideramos que son un grupo con capitales económico, cultural y simbólico que transforman no únicamente aspectos comerciales sino sociales. Sin embargo, este tipo de actividades persiguen en su mayoría un objetivo individual o de un pequeño colectivo: la obtención de ganancias. El bienestar colectivo no es la única consecuencia posible de esta actividad; también pueden generarse daños o divisiones sociales y culturales. Los emprendimientos sociales son una pequeña parte de este universo de personas y organizaciones interesadas en su beneficio (Austin et al. 2004; Clausen y Velázquez 2010).

Los estudios sobre emprendedores en el turismo comenzaron por el interés en el desarrollo de lo que fue llamado lifestyle entrepreneurship; aquellos negocios que buscaban atender demandas de servicios o productos especializados del turismo (Ateljevic y Doorne 2000). A menudo se dice que estos empresarios venden más que una cama donde el anfitrión consideraría su lugar de hospedaje como un estilo de vida (Acharya y Halpenny 2013; Lynch 2005). Debido a que los dueños de negocios de estilo de vida “probablemente se preocuparán por la supervivencia y el mantenimiento de ingresos suficientes” para asegurarse de que el negocio es capaz de proporcionar a la familia los fondos adecuados para disfrutar del estilo de vida de su elección (Morrison et al. 1999, en Lynch 2005, 544). En otras palabras, el empresario del estilo de vida ve “los valores sociales y culturales como factores de éxito” y no solo el “desarrollo y el crecimiento del negocio” (Ateljevic y Doorne 2000, 381).

El interés por estos grupos se fue ampliando a espacios donde se producían distintos tipos de emprendimientos económicos relacionados indirectamente al turismo. Uno de los lugares donde tomó un especial interés el estudio sobre el emprendimiento turístico fueron los países en desarrollo, donde los emprendedores se convirtieron en una de las posibles vías para entender y contrarrestar algunos de los problemas relacionados al turismo como la informalidad, la desigualdad en los ingresos, lo sustentabilidad (económica, social y ambiental de la actividad) e incluso la conservación y/o construcción del capital social y cultural. Esto sin duda convierte a los emprendedores en una de las dimensiones del turismo más importantes para la planeación estatal del turismo (Hall y Tucker 2004). En el caso específico del turismo, los emprendedores constituyen, en gran parte, un grupo compuesto por autoempleadores o pequeños negocios que buscan una oportunidad dentro de las actividades de ocio y recreación. Sin embargo, la mayoría de estos negocios enfrenta grandes problemas en su desarrollo, colocándose en una línea muy cercana a la mera sobrevivencia (Dahles 1999).

Moscardo (2014) y Mody y colegas (2016) han buscado identificar cuáles son las características principales de un emprendedor. Dos de los aspectos clave en la definición de emprendedores son la acción de una persona para identificar y buscar oportunidades de mercado y buscar enfoques innovadores para hacerlo. Sin embargo, una premisa para la identificación de negocios supone un análisis de mercado para documentar de alguna manera las necesidades y deseos de los clientes potenciales que representan estas oportunidades para poder orientar con éxito los productos ofrecidos a los mercados ya identificados. Como parte de la idea de creación de valor, que es también una característica clave de los empresarios, es bastante diferente de la discusión teórica presentada por Moscardo (2014) y por Mody y colegas (2016).

Dentro del turismo los emprendedores desarrollan o cuentan con una serie de recursos que los hacen un elemento positivo para el desarrollo de las actividades turísticas, incluso en zonas donde no existía previamente esta actividad:

  • desempeñan el rol de mediadores culturales entre los miembros de la comunidad y el mundo turístico
  • introducen preocupaciones no económicas en sus actividades productivas como la responsabilidad social, interés por la cultura y el medio ambiente, entre otras
  • introducen innovación y diversidad dado que su actividad productiva no tiene como única motivación la ganancia económica sino está relacionada a un estilo de vida (Hall, Williams y Lew 2004)
  • constituyen una vía significativa para la inserción de grupos sociales marginados de la economía formal hacia esta actividad, como las mujeres, los grupos indígenas, los jóvenes o en general los grupos de bajos ingresos (Shaw 2001)
  • los emprendedores poseen —de manera individual o colectiva— recursos económicos significativos, propiedades privadas y negocios (hoteles, restaurantes, agencias de viaje, bienes raíces) relacionados a la actividad turística (esto hace que cualquier intento de planeación o rescate de la zona requiera de su participación) (Clausen y Velázquez 2010)
  • constituyen uno de flujos migratorios y turísticos significativo en algunas de las localidades, no tanto por el número de visitantes, sino por el monto de dinero que gastan durante su estancia en una localidad.

En los siguientes dos apartados presentaremos y analizaremos el rol que tuvieron los emprendedores —como individuos particulares pero también como parte de una comunidad de migrantes temporales— en el desarrollo turístico y la transformación de elementos centrales en la narrativa cultural de las pequeñas poblaciones mexicanas de Taxco, Guerrero y Álamos, Sonora.

El gringo que definió el arte de una ciudad de México: William Spratling

La zona donde se asienta la actual ciudad de Taxco registró la presencia de grupos indígenas desde el siglo XV, pero será durante la época colonial cuando se fundará una población con el nombre de Real de Minas de Taxco. La actividad minera en Taxco tuvo dos períodos de gran importancia. El primero fue durante el siglo XVI, posteriormente, esta actividad vuelve a presentar un alto crecimiento en el siglo XVIII, en gran parte gracias a la actividad de una de los personajes más importantes de esta población: José de la Borda. Este español no solo propició un aumento en la minería, sino es el primer gran urbanista de la ciudad (Babini y Hernández 2012).

La población de Taxco dependía económica y socialmente de la actividad minera. Un cambio en los métodos de explotación de la plata generó el abandono de esta actividad durante el siglo XIX ocasionado la migración masiva de personas (Babini y Hernández 2012). La Revolución Mexicana fue otro acontecimiento que aceleró la salida de personas de esta ciudad. Después del conflicto armado la población de Taxco estuvo semiabandonada.

Los gobiernos mexicanos visibilizaron esta población por su actividad minera. Con el cierre de la explotación de plata, la autoridad central no mostró interés en invertir en infraestructura o proyectos productivos. Durante el período de reconstrucción estatal posrevolucionaria, Taxco no fue contemplada como una de las poblaciones importantes de Guerrero.1 estas fueron Iguala, Chilpancingo y posteriormente Acapulco —por lo que quedó marginada de los planes del estado mexicano sobre carreteras y proyectos de inversión (Garza 2009). Las nuevas autoridades laicas no le daban valor, por ejemplo, a la conservación de la iglesia de Santa Prisca.2

En esta época, la mayoría de las edificaciones de Taxco mostraban el abandono y la falta de mantenimiento. Con el paso de los años, la población estaba compuesta principalmente por niños, mujeres y ancianos. Los hombres y los jóvenes migraban a la ciudad de México. Estas eran las condiciones en las que se encontraba Taxco cuando el norteamericano William Spratling decide mudarse a vivir en esta población. Spratling era un dibujante que a partir de su trabajo como artista y mediante colaboraciones en periódicos norteamericanos buscaba crear una vida. Trabó amistad con algunos de los artistas mexicanos más reconocidos de esa época, como Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros, así como con la comunidad norteamericana que vivía en México (Mark 2000).

Durante la década de los treinta, Taxco comenzó a convertirse en un lugar visitado por miembros de la comunidad artística e intelectual de la capital mexicana. Varios de ellos visitaban este lugar por recomendación de Spratling (Mark 2000), en este sentido Spratling se convirtió en mediador entre su nuevo lugar de residencia y los turistas (Hall, Williams y Lew 2004). Es importante resaltar que para el momento en que Spratling se instala en Taxco está no era una población muy visitada, particularmente por extranjeros, pero Spratling encontró en este lugar algunas de las características de lo mexicano que eran altamente valoradas por los turistas norteamericanos, en ese sentido encontró una oportunidad no aprovechada de Taxco como destino turístico.

El flujo de visitantes aumentó con la apertura de la autopista que conectaba la Ciudad de México con Acapulco en 1931 (Schmid 2014). Comenzaron a visitarlo personas como Frances Toor (quien era la editora de la revista Mexican Folkways), Katherine Anne Porter, Andrew Dasburg, Carleton Beals, Aldous Huxley, Witter Bynner y Stuart Chase. En la casa de Spratling este último concibió la idea para escribir su libro: Mexico: A Study of Two Americas (1931). El mencionar a estos turistas que deciden escribir sobre Taxco, y con ello promocionarlo, —es mostrar que el capital social de estos visitantes tuvo un peso importante en el crecimiento turístico de esta localidad; su sola presencia en el lugar atrajo a más visitantes.

Spratling no será el único que hizo promoción a Taxco, existieron otros escritores, o personas que tenían fascinación por esta ciudad y se despertó un creciente interés por visitar este lugar: Manuel Toussant con su libro Taxco: Su historia, sus monumentos, características actuales y posibilidades turísticas (1931); Francisco Monterde, Perfiles de Taxco (1928); Roberto Montenegro, 20 litografías de Taxco (1930); Bernice Goodspeed, Mexican Tales (1937); Roura Oxandaberro, Taxco la bella (1938); Edwin Jay Foscue, Taxco: Mexico’s Silver City (1947); Leslie Cortés de Figueroa, Taxco, The Enchanted City (1950); Domingo Silva, Seeing Taxco (1958); y Leslie Cortés de Figueroa, Stuffed Shirt in Taxco (1961), entre otros.

El inicio del interés turístico en Taxco entre la comunidad artística mexicana y los norteamericanos que residían en México durante la década de los treinta del siglo pasado no es resultado de ningún proyecto estatal. Como lo argumenta Guillermo Bonfil Batalla, el proyecto cultural del estado mexicano posrevolucionario buscaba utilizar símbolos de su pasado, como la época prehispánica mexicana, pero mantenía su mirada en lo que era considerado como el futuro: la modernización occidental (Bonfil Batalla 1990). Dentro del proyecto estatal, la cultura indígena —presente, no la enterrada en las pirámides—, representaban el pasado al que el nuevo Estado no quería regresar (Oseguera 2008). El interés de la comunidad norteamericana y los intelectuales mexicanos en Taxco era contrario a las posturas sobre la identidad mexicana que buscaba imponer el estado mexicano. Los emprendedores norteamericanos jugaron un papel importante en la revalorización de un cierto estilo de vida presente en ciertas ciudades mexicanas como Taxco, que tenía un valor para visitantes extranjeros (Clausen 2008).

Pero no fue su papel como promotor turístico de Taxco entre la comunidad norteamericana lo que convirtió a Spratling en un personaje clave en la historia moderna de esta ciudad mexicana (muy cercana al primer centro turístico mexicano: Acapulco), sino el rol que él desempeñó como el primer emprendedor de la actividad artesanal más distintiva de esta ciudad: la platería.

En el año de 1926, Spratling conoce a Frederick Davis un empleado de la Sonora New Company. Además de su actividad profesional Davis era un coleccionista y comerciante de antigüedades, pinturas contemporáneas y de joyas de platería. Spratling decide que la venta de platería puede ser un buen negocio y comienza a diseñar anillos. Sin embargo, él no cuenta con los conocimientos para trabajar este material y se traslada a la ciudad de Iguala, cerca de Taxco, donde existen artesanos de oro. Spratling contrata a Artemio Navarrete y comienza a diseñar anillos, pero también brazaletes, aretes y collares. Al poco tiempo su trabajo comienza a ser conocido y se convierte en una de las atracciones turísticas de la ciudad. Spratling abrió su propia tienda y un taller (Mark 2000). Con esta labor no solo innovó en una industria poco trabajada en Taxco (artesanías con base a la plata), sino que generó una nueva fuente de empleos en una ciudad con una economía prácticamente estancada.

El trabajo de Spratling no solo obtiene reconocimiento sino el interés de pobladores locales por aprender el oficio y al poco tiempo cuatro jóvenes de Taxco son tomados como aprendices. El taller de Spratling, con el trabajo de Artemio Navarrete y Alfonso Navarro, creó la primera escuela de platería en Taxco. Pronto fue necesario comprar una casa para instalar ahí a todo el grupo de trabajadores. Spratling no solo mostró interés en diseñar joyería sino que pronto creó espejos, lámparas y muebles de madera. Incluso un grupo de personas dedicadas a los telares son contratadas. Para el año 1938, el taller de Spratling contaba con cerca de 100 artesanos, que producían un promedio de doce diseños nuevos cada semana (Mark 2000). Para 1940 eran más de cuatrocientas personas las que trabajaban en su taller (Salvador s.f).

El estilo de los diseños de Spratling no solo se convierten en algo distinguible, sino que comienzan a ser imitado entre los nuevos talleres que trabajan la plata en Taxco, desplazando con ello los estilos que predominaban hasta entonces en México provenientes de Oaxaca, Puebla o Mérida. La propuesta de Spratling recoge en todos momentos figuras, animales, la naturaleza y materiales como el jade de la época prehispánica de México (Mark 2000). La propuesta estética de Spratling se convirtió en un correlato del nacionalismo posrevolucionario construido desde los muros por los pintores con los que este norteamericano había establecido una amistad como Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros. No obstante, el reconocimiento que comenzó a tener la platería de Taxco no es únicamente atribuible a los diseños de Spratling, surgieron maestros plateros mexicanos como Antonio Pineda, Héctor Aguilar y el taller Los Castillo que lograron premios por su trabajo. La platería se convierte en una alternativa laboral para las personas de Taxco (Buhalis y Cooper 1998).

La producción de objetos de plata en Taxco presentó un crecimiento importante durante la Segunda Guerra Mundial, principalmente por el aumento en el número de turistas norteamericanos que buscan comprar piezas de plata que ya no podían conseguir en el mercado europeo (Schmid 2014). Taxco era ya lugar de residencia para una colonia extranjera. A finales de la década de los treinta e inicios de los cuarenta el turismo es una actividad económica importante en Taxco. En 1950 la población de Taxco llegó a las 10 mil personas, muy lejos de la ciudad semiabandonada que fue dos décadas atrás. Actualmente la ciudad se ha convertido en un centro de venta para pequeños y grandes distribuidores y comerciantes de plata de diversas ciudades de México. La plata de Taxco es una marca reconocida en todo el territorio nacional.

En 1953 el gobierno municipal de Taxco nombró a Spratling como hijo predilecto, una calle fue nombrada en su honor Guillermo Spratling y se colocó una placa y un busto para celebrar esta fecha. Aunque la última década de su vida vivió fuera de Taxco, a su muerte la ciudad de Taxco le rindió homenajes y cientos de personas acudieron a las celebraciones fúnebres de Spratling (Mark 2000).

La ciudad de Taxco fue declarada zona de monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el 19 de marzo de 1990. El documento que avala el nombramiento de Taxco como zona de monumento histórico no menciona ni la época donde la ciudad fue prácticamente abandonada y el daño que sufrieron algunas de las construcciones originales:

Que fue lugar de nacimiento y residencia del dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón, figura del teatro universal durante el Siglo de Oro Español… Que en esta población nació el teólogo y cura Hernando Ruiz de Alarcón, el cual realizó un tratado sobre el testimonio de la cultura indígena… Que entre otros personajes importantes de la población se encuentran: Joaquín Velázquez Cárdenas de León, importantísimo astrónomo, el Coronel Francisco Hernández quien luchó en el Ejército del Sur al lado de Morelos, los hermanos Rayón, Nicolás Bravo y Juan Álvarez. (Diario Oficial 1990, 35)

Tampoco merece ninguna mención Spratling en el nombramiento de Taxco como zona de monumento histórico, a pesar de que su presencia como el primer emprendedor de la producción de artículos de plata fue central en el resurgimiento económico de Taxco. En la narrativa construida por el estado mexicano, los personajes y acontecimientos mencionados, en un rol activo de construcción, solo pueden ser ocupados por mexicanos; los extranjeros como Spratling no pueden desempeñar un rol principal dentro de la renovación de la narrativa visual y artística de la identidad local mexicana.

Lo anterior contrasta con el reconocimiento que Spratling recibió por parte del gobierno local. En 1953 el Municipio de Taxco le ofreció un agradecimiento público a Spratling por sus contribuciones a la ciudad. Incluso el gobierno del Estado de Guerrero también hizo una mención sobre el aporte de Spratling en el trabajo de platería:

Fue sin duda la presencia del norteamericano William Spratling lo que impulsó la artesanía que distingue a los taxqueños. Aprovechando el talento local y combinándolo con dos joyeros de Iguala, fundó, en la tercera década del Siglo XX, el 27 de junio de 1931, el primer taller organizado de platería llamado Las Delicias, en donde se inicia el movimiento artístico que marca el resurgimiento de la platería contemporánea mexicana y se sitúa a Taxco a la vanguardia de la artesanía de la plata a nivel nacional. Desde entonces, Taxco se proyectó al mundo como la villa de los plateros orfebres y joyeros con más sensibilidad artística de México; dominan técnicas tradicionales como el repujado, el cincelado, el cartoneado, el martillado y otras más. También han inventado nuevos usos de los metales y la combinación entre ellos; mencionamos los siguientes: los metales casados, los metales divorciados, la incrustación con madera y concha, y diversas técnicas de trabajo manual, de soldaduras y de texturas sobre la plata. Mención especial merece el uso de la plata en escultura con las técnicas tradicionales. (Gobierno de Guerrero s.f.)

Fue Spratling el emprendedor de una de las celebraciones comerciales más importantes para Taxco y el Estado de Guerrero: la Feria Nacional de la Plata. A partir de la celebración que este extranjero hizo por el primer año de la apertura de su taller de platería, comenzó a festejarse el día del platero. En el año de 1937 el municipio de Taxco decidió institucionalizar la celebración de la Feria de la Plata el día 27 de junio, lo que coincide con la celebración del Cristo de los Plateros (Enciclopedia Guerrerense 2012).

El primer concurso de platería se organizó entre los miembros del taller Las Delicias en 1932, poco a poco los nuevos talleres buscaron participar y para 1936 se organizó un concurso oficial de platería dentro de la celebración de la feria de la plata. En 1953, el platero Antonio Pineda consigue que la celebración de Taxco sea denominada como la Feria Nacional de la Plata por parte del Gobierno Federal y el Estado de Guerrero. Las autoridades nacionales crearon la entrega anual del Galardón Nacional, que consiste en un premio monetario, una medalla de oro y un diploma para la mejor artesanía de plata en el Concurso Nacional de la Platería. En sus primeras ediciones este premio fue entregado por el presidente de la República Adolfo Ruiz Cortines. En 1974 se celebró en Taxco la Primera Feria Mundial de la Platería, con la participación de cuarenta países (Gobierno de Guerrero s.f.).

Sin embargo, el emprendimiento de Spratling no estuvo exento de claroscuros. Este norteamericano (junto con otros extranjeros y mexicanos) participó en la venta (legal e ilegal) de una cantidad importante y nunca calculada de piezas de arte prehispánico sustraídas de ruinas o iglesias. Personajes como Frederick Davis, William Hearst y René d’Harnoncourt construyeron negocios muy rentables alrededor de la venta de artesanías y objetos mexicanos a coleccionistas privados y galerías oficiales en los Estados Unidos (López 2010). Por su parte, Spratling fue un importante coleccionista de arte prehispánico que viajó por las distintas zonas cercanas a Taxco buscando, principalmente, máscaras o figurillas talladas en piedra (Mark 2000). Es necesario señalar que en este momento de la historia de México existía poca actividad gubernamental por preservar e incluso poner en valor las artesanías o piezas prehispánicas. Los intelectuales y los grupos mexicanos eran los únicos que manifestaban interés. Sin embargo, esta fascinación al igual que algunos de los turistas norteamericanos, derivaba en la formación de colecciones privadas. Spratling parece haber iniciado su colección después de conocer las que tenían artistas mexicanos como Diego Rivera (López 2010).

Lo mexicano traído de Estados Unidos: Álamos y William Alcorn

Originalmente Álamos tuvo el nombre de Real de Minas de la Purísima Concepción. Durante la época colonial, Álamos tuvo un período de gran desarrollo económico ligado a la explotación minera. Debido a su posición geográfica y la concentración de riqueza que llegó a tener, fue escenario central de diversos acontecimientos militares ligados a la defensa de la soberanía nacional en 1865 y a la Revolución Mexicana a principios del Siglo XX.

La población de Álamos fue fundada en 1684–65, en gran parte debido al descubrimiento de una abundante veta de minerales en Promontorios, La Aduana, Las Cabras y La Quintera, entre otros yacimientos (Clausen 2008). Las minas de plata convirtieron a este pueblo en una de las ciudades más prósperas para la explotación de este mineral, posición singular debido a su lejanía respecto a la capital de la Nueva España (la Ciudad de México). Por el desarrollo económico, político, social y cultural, Álamos se convirtió en la primera cede del obispado en esta región del país.

La población de Álamos tuvo su primer ayuntamiento en 1814. El 24 de noviembre de 1820, en plena guerra de Independencia (1810–1821), Álamos fue declarada la capital del Estado de Occidente. Gracias a la explotación de las minas, los pobladores de la nueva capital contaban con los recursos económicos para poder viajar a Europa. En este período se construyeron los primeros centros educativos y culturales de Álamos. Los incipientes periódicos comenzaron a circular entre 1828–1830 con los nombres Opinión Pública en Occidente y Celajes de la Aurora en Occidente.

A principios del siglo XX, la Revolución Mexicana terminó con la actividad minera en Álamos, principalmente por las constantes incursiones de grupos armados. La ciudad fue abandonada por la mayoría de las familias ricas, mismas que buscaron la seguridad de ciudades más grandes. La población que llegó a ser la capital de uno de los estados más grandes y ricos de la Nueva España quedó convertida en una ciudad fantasma después de su época de esplendor. El material histórico sobre los pobladores y las escasas estadísticas disponibles coinciden en señalar que la mayoría de los que se quedaron eran familias pobres; su número no sobrepasaba las quinientas personas (Clausen 2008).

La otrora capital del Estado de Occidente quedó en el olvido, no solo porque sus antiguos residentes la abandonaron, sino porque los gobiernos estatales y federales surgidos de la Revolución Mexicana tenían nuevas intencionalidades económicas y políticas.

A finales de la década de 1940, el norteamericano William Levant Alcorn llegó a Álamos. El arribo de Alcorn a una ciudad mexicana no constituía un acontecimiento totalmente extraordinario, desde finales de la década de los treinta existía un continuo movimiento de ciudadanos de los Estados Unidos que consideraban a México como una opción para comprar una segunda residencia, principalmente jubilados. El poco interés que este flujo migratorio ha despertado a investigadores y las autoridades locales contrasta con la influencia que la llegada de personas como Alcorn tuvo en el futuro de localidades como Álamos (Clausen 2008).

Alcorn encontró una localidad abandonada. Este no era el único desamparo que sufría esta población, el estado mexicano estaba ausente en esta ciudad; no existían programas o políticas concretas que buscaran reactivar la vieja industria minera o respuestas para el flujo de problemas presentes: desempleo, migración y falta de crecimiento económico (Clausen 2008).

Alcorn fue un emprendedor que conocía el interés que existía en ciertos sectores sociales de los Estados Unidos por adquirir casas (con características coloniales) en México, por lo que decidió invertir en la compra y restauración de las viejas residencias ubicadas en el centro. Supervisó personalmente la restauración e hizo de la compra de las casas más que un negocio; Alcorn fijó su residencia permanente en esta pequeña localidad de México (Entrevista 17 y 23.10, 2010) lo que era una forma de promocionar un estilo de vida. La visión emprendedora pronto dio frutos y varios compatriotas compraron casas. En pocos años empezó a generarse una colonia de casas de segunda residencia para norteamericanos. Alcorn murió en el año 2004 con noventa y siete años de edad.

La llegada de los norteamericanos a la población de Álamos permitió la inserción de grupos sociales marginados al empleo formal, esto significó una reactivación de la economía local. Entonces, la venta de los terrenos donde se construirían las casas, los trabajos de construcción de las casas y el trabajo en los nuevos negocios de servicios; en todos estos trabajos los sueldos ofrecidos eran superiores a los pagados por el mismo tipo de trabajo empleados por dueños mexicanos (Clausen y Velázquez 2010).

Alcorn se convirtió en un mediador cultural entre la comunidad mexicana y los norteamericanos interesados en vivir y visitar Álamos (Hall, Williams y Lew 2004). La constante visita de norteamericanos invitados por Alcorn y la reconstrucción de la zona central generó un interés turístico, en un primero momento entre aquellas personas que estaban dentro de la red de relaciones sociales de los nuevos residentes. Esto paulatinamente produjo que los norteamericanos de la zona sureste de los Estados Unidos convirtieran a Álamos en uno de sus destinos turísticos.

El crecimiento de la actividad turística fue aprovechado por varios miembros de la comunidad de migrantes norteamericanos en Álamos, quienes comenzaron emprendimientos de servicios turísticos como hoteles, restaurantes, transportación y eventos culturales. Esto en gran parte fue posible porque los norteamericanos que residían temporalmente poseían capitales económicos, culturales y sociales que les permitían emprender estos negocios (Clausen y Velázquez 2010). El crecimiento de los empleos en turismo incluso ha modificado los patrones de migración de lo población local hacia los Estados Unidos. En el año 2000 la población de Álamos contaba con doce establecimientos de hospedaje, para el 2015 esta cifra llegó a treinta y cinco (SIMBAD 2010a). En el caso de los establecimientos para la preparación y venta de alimentos, existían trece en el 2000 y diecisiete para el año 2010 (SIMBAD 2010b).

Un hecho a resaltar es que la reconstrucción de las casas no intentó copiar o preservar de una manera fiel el estilo original de las construcciones, sino más bien conformar un estilo colonial mexicano que corresponde a la imagen idealizada que los norteamericanos tenían sobre este tipo de viviendas (Clausen 2008). Las reconstrucciones buscaban cumplir con los intereses de sus nuevos dueños: los turistas norteamericanos. Esto también se debe a razones prácticas; en el momento en que Alcorn llegó a Álamos solo quedaban en pie las fachadas de las viejas residencias coloniales, además de que no existían planos o fotos que permitieran una reconstrucción exacta (Clausen 2008).

Álamos es la única ciudad dentro del Estado de Sonora que ha logrado ser declarada como monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia mediante un decreto publicado en el diario oficial de la nación el 24 de noviembre del 2000:

Las características específicas de la zona de monumentos históricos materiales de este Decreto son las siguientes… A) Está formada por 59 manzanas, las cuales comprenden 188 edificios de valor histórico construidos entre los siglos XVII y XIX, en los que se combinan diversas manifestaciones propias de cada etapa histórica, de los cuales algunos destinados al culto religioso, entre los que pueden señalarse el Templo de Nuestra Señora de la Purísima Concepción y la Capilla de Zapopan… Los edificios restantes son inmuebles civiles de uso particular en los que sus partidos arquitectónicos, elementos formales y fisonomía urbana reflejan diferentes épocas constructivas, por lo que, en conjunto, adquieren especial relevancia para la armonía de esta zona cuya conservación integral es de interés nacional; de estos podemos mencionar, entre otros, Casa de la Ciudadela o Cabildo, la Casa del Obispado, el Águila, la Casa del Cisne, la Casa de los Fantasmas, Gato Negro, Puerta Roja, la Puerta Azul, La Mandarina, Cuatro Caminos. (Diario Oficial 2000, 81)

El documento oficial sobre la declaración de zona de monumento histórico para Álamos, está sustentada con un breve recuento histórico de esta localidad:

Que la ciudad de Álamos (…) fue fundada en la octava década del siglo XVII con el nombre de Real de los Frailes, como resultado, principalmente, del descubrimiento de algunos yacimientos argentíferos… Que por decreto del 23 de febrero de 1828, se estableció en este lugar la primera y más importante Casa de Moneda de las tres que operaron al noroeste del país… Que durante el siglo XIX la población fue escenario de diversas batallas, entre las que destaca la liberada el 7 de enero de 1866 en la que el General Republicano Ángel Martínez derrotó a las fuerzas imperialistas comandadas por José Tanquilino Almada y Quiroz… Que en enero de 1910, durante la gira política de Don Francisco I. Madero, la Ciudad de Álamos fue considerada en su programa de trabajo, donde permaneció por espacio de dos días… Que esta ciudad ha sido cuna de personajes importantes, entre los que destacan Justina Almada, Felix Almada, José Rafael Campoy, Alfonso Ortiz Tirado, Ramón Corral. (Diario Oficial 2000, 81)

Este escrito no menciona el período donde las casas fueron abandonas, tampoco el papel del emprendedor Alcorn en el rescate de las viviendas, ni las condiciones en que estas casas —consideradas ahora como históricas—, fueron restauradas, ni tampoco se encuentra un extranjero entre los hombres ilustres de la ciudad. Esto último resulta particularmente significativo si consideramos el aporte actual que este grupo de personas no nacidas en México han tenido en la conservación de la zona histórica e incluso la presencia de extranjeros durante el período de esplendor minero. ¿Cómo explicar esta ausencia de los extranjeros en el recuento oficial? Para la construcción social de la población objetivo de la política de zonas clasificadas como patrimonio nacional, la temporalidad considerada como significativa es decidida desde el Estado; no se trata de todo el pasado sino una selección arbitraria del mismo. Los acontecimientos y las personas significativas son aquellas que encajen en la narración del Estado sobre un territorio y un grupo social determinado, en este caso, los mexicanos.

Regresando a la época contemporánea, la presencia de una colonia de norteamericanos en Álamos generó una nueva dinámica económica debido a la actividad emprendedora de este grupo. El turismo se ha convertido en la principal actividad económica en la zona central de esta ciudad. Esto le proporcionó al estado mexicano un flujo de soluciones para un conjunto de temas que no eran considerados como una problemática, al menos no que provocará una actividad de planeación particular para atender la situación de Álamos: la reactivación de la economía, la generación de empleos y una nueva fuente de crecimiento para el Estado de Sonora: el turismo. En 1950 la población de Álamos fue de 24,525 personas, pasando a 29,091 en 1980 y 25,848 en el año 2010 (INEGI 2016).

La comunidad de norteamericanos en Álamos se caracteriza porque varios de sus miembros cuentan con estudios universitarios o preparación especializada en estudios técnicos específicos (Clausen y Velázquez 2010). Este dato toma relevancia porque este cumulo de lo que Bourdieu llamó capital cultural propició un interés compartido por contar con eventos culturales relacionados a la música clásica y la opera. En un primer momento, los norteamericanos invitaron a músicos que se encontraban dentro de sus círculos de conocidos o amigos. Las fechas de las presentaciones fueron tomando una regularidad anual hasta que se decidió generar un festival de música (Clausen 2008). Este evento fue finalmente retomado por el gobierno municipal y estatal de Sonora en el año de 1984. Las autoridades decidieron darle el nombre del músico nacido en esta población con más renombre: Alfonso Ortiz Tirado. Este festival cultural se ha convertido en el más importante en el noroeste de México.

Al igual que en la declaración de zona de monumento histórico, en la cronología oficial sobre el festival musical de Álamos no existe ninguna mención a la participación que tuvo la comunidad norteamericana para organizar este tipo de eventos. Por el contrario, la concepción de este encuentro musical y el origen de los artistas son atribuidos principalmente a mexicanos. En términos del análisis que planteamos, la comunidad norteamericana son un contendiente pasivo; su presencia y actividad no es beneficiada directamente por esta política, pero tampoco existen actos concretos para alterar o inhibir su comportamiento, simplemente son ignorados al considerar que los únicos actores a considerar en la planeación de una actividad cultural en una comunidad local mexicana son los ciudadanos de este mismo país:

En el año de 1984, después de inaugurar el Museo Costumbrista de Sonora, en Álamos, la Dirección Estatal de Museos del Gobierno del Estado de Sonora concibió la celebración de un homenaje para el doctor Alfonso Ortiz Tirado, originario de la ciudad de los portales… El 24 de enero de 1985, en el aniversario de nacimiento del tenor y médico alamense, se realizó por primera vez una velada literario-musical, en el recinto del Auditorio del Museo Costumbrista, con la asistencia de 100 personas… En 1987 y 1988 (…) los asistentes llenaban además del auditorio y los pasillos, el patio anexo, donde se colocaron bocinas y sillas… En estos cuatro años, los artistas invitados procedían de Hermosillo y la vecina población de Navojoa. En vista del éxito y el aumento de la asistencia en estas jornadas, durante 1989 el festival se realizó en el patio central del Palacio Municipal, inmueble inaugurado a fines del siglo XIX. En el año 1990, el festival —que había cambiado su nombre original de Remembranzas— se celebró durante tres días, del miércoles 24 al domingo 28 de enero… Entonces adquirió el nombre de Festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado, Álamos. (Festival Ortiz Tirado s.f.)

Los rasgos de lo mexicano auténtico de los norteamericanos son parte de los discursos oficiales visibles en folletos de gobierno y en el Plan Municipal de Desarrollo (2003–2006), en lo cual lo tradicional tiene ahora un papel exageradamente positivo: “El Pueblo conserva muchos edificios y construcciones notables con arcadas majestuosas, calles estrechas y empedradas, balcones enrejados, zaguanes, patios y traspatios de las viejas casonas, con jardines de ensueño, donde todo parece suspendido en el tiempo pasado, para el reposo de sus actuales residentes” (presidente municipal, 6 de noviembre, 2005).

El párrafo anterior es parte de un discurso pronunciado por el presidente municipal el día 6 de noviembre de 2005, durante la presentación de un nuevo conjunto musical conocido como estudiantinas. Durante el evento el presidente del ayuntamiento presentó a Álamos con una imagen en parte reconstruida a partir de los rasgos siempre señalados por los inmigrantes norteamericanos “para mantener viva su historia y tradiciones cada año se realizan diversos eventos especiales, como el festival cultural reconocido (…) y que convierte al pueblo en la capital de la cultura en Sonora (…) también se realizan otros eventos importantes a lo largo del año, como las Fiestas de La Virgen de La Balvanera o las Fiestas Patronales de La Inmaculada Concepción”.

Entonces, las caracterizaciones de Álamos hecha por la comunidad norteamericana se han convertido en uno de los elementos de identidad entre los habitantes mexicanos, y esto sin importar que ellos no vivan en los barrios descritos por esta imagen. Es decir, los mexicanos han interiorizado esta imagen ideal en su caracterización de sí mismos. En la interacción con la comunidad estadounidense los mexicanos anexan o adscriben ciertos valores y los hacen parte de su propia identidad local.

Como consecuencia del intercambio mutuo entre la comunidad de inmigrantes norteamericanos y el resto de Álamos, existe una cierta pertenencia a la misma colectividad que se diferencia, por ejemplo, de la identidad frente a pueblos cercanos. El presidente municipal busca presentar una imagen ante los demás que corresponde a esta idealización. El gobierno local adopta y aprovecha la imagen colonial para promover Álamos.

Como hemos demostrado, la presencia de una comunidad de turistas norteamericanos en Álamos ha tenido un efecto directo en la generación de un mercado turístico alrededor de esta ciudad, pero también en los mecanismos institucionalizados para la resolución de problemas locales apremiantes. La comunidad de turistas norteamericanos que residen en esta localidad ha generado un conjunto de organizaciones civiles sin fines de lucro que buscan ayudar a la población en situaciones vulnerables: Las Comadres, Amigos de Educación y The History Club (Clausen 2008).

A principios de 1990 el grupo Amigos de Educación tomó un nuevo objetivo: financiar mediante becas la educación de niños mexicanos de escasos recursos. Para recolectar dinero la asociación decidió utilizar como una atracción turística uno de los recursos de los mismos miembros y personas que apoyaban la organización: las casas históricas del centro de la ciudad de Álamos. Estos paseos fueron llamados house tours y consistían en recorrer dos o tres de estas propiedades, guiados tanto por un miembro de la asociación como por los mismos dueños de las viviendas. Pronto, estos recorridos se convirtieron en una de las principales atracciones turísticas en Álamos (Clausen 2013). Este es el caso especialmente entre los visitantes extranjeros, pero crecientemente también entre los mexicanos. Los paseos a las casas son un dispositivo para la construcción de la historia y la narrativa del turismo en esta localidad. Como explica Clausen (2008), los guías —la gran mayoría de ellos norteamericanos—, presentan una versión particular sobre la fundación, época de oro de la localidad y finalmente del renacimiento de esta localidad donde no solo son incluidos los personajes mexicanos de la narrativa oficial, sino Alcorn y el resto de la comunidad de turistas que han decidido emigrar a Álamos. Dicho de otra forma, estos turistas participan activamente en la escritura de la historia de esta localidad, no como agentes pasivos y temporales, sino como miembros activos y determinantes.

Como hemos dicho anteriormente, los norteamericanos son propietarios de negocios turísticos (hoteles y restaurantes) y otros, como agencias inmobiliarias y de transporte. Este control directo les proporciona un rol activo en la definición de cuáles serán las atracciones turísticas. Los norteamericanos que viven en Álamos no solo son turistas, sino creadores de las mismas características del turismo que quieren experimentar. Por ejemplo, este grupo ha realizado una importación de costumbres provenientes de otras zonas de México. Algunos de los hoteles de los norteamericanos permiten que indígenas de Oaxaca o Chiapas vendan artesanías. Otra práctica cultural que ha sido importada con el apoyo de los norteamericanos son las estudiantinas que son conjuntos musicales que se identifican con la época colonial mexicana, convirtiéndose en una de las tradiciones de Álamos. Como probablemente ha quedado claro, ninguno de los dos productos turísticos aquí mencionados (artesanías y este tipo de música) forman parte de la cultura de esta zona (Clausen 2008).

Conclusiones

Como Hall, Williams y Lew (2004) sugieren, tanto para Taxco como para Álamos, lo interesante es cómo turistas internacionales han logrado reinventar espacios mexicanos a tal grado que ahora las particularidades como platería diseñada inspirada por los indígenas forman parte no solo del lugar turístico, sino de la identidad cultural mexicana.

El papel que tienen los emprendedores transnacionales en la reconstrucción de las características culturales y de la misma actividad turística ha sido poco analizado en Latinoamérica. La presencia de los turistas generalmente es vista únicamente en términos de demanda y oferta de servicios. Pocas veces se analiza el papel que estos visitantes desempeñan en la recomposición de las identidades e incluso de las mismas actividades turísticas. En los casos que analizamos, el estado mexicano no consideró este tipo de emprendimientos aptos para brindarles apoyo. Esto se explica, en parte, porque estas personas y sus actividades no encajaban en el modelo de desarrollo nacional que se impulsaba en dicho momento.

A pesar de poseer historias diferentes, Taxco y Álamos son dos comunidades que fueron parcialmente abandonadas por el estado mexicano, tanto en términos políticos como económicos. Esto generó un vació narrativo respecto a la identidad local y su posición frente al resto de la nación mexicana. La llegada de emprendedores como William Spratling y William Levant Alcorn reconstruyeron la identidad de estas localidades a partir de su particular reinterpretación de elementos ya presentes, como la explotación de la plata o la existencia de una comunidad indígena de larga historia. Las nuevas prácticas e imágenes tuvieron una repercusión tanto en el ámbito internacional como en lo local, con una fuerza que terminaron por obligar al estado mexicano a cambiar la integración de estos lugares a su propio discurso, pero no solo eso, generaron cambios en la misma identidad nacional. Taxco y Álamos pasaron de ser ciudades abandonadas para convertirse en centros turísticos. Y no solo ello, la identidad y vocación de estas ciudades fueron transformadas radicalmente alrededor del trabajo de los emprendedores transnacionales: de ciudades mineras pasaron a ser centros turísticos. En el caso de Taxco, Spratling fue el fundador de un tipo de artesanías mexicanas que han sido reconocidas como parte del arte de este país. Esto no es un cambio menor, significa, dicho en otras palabras, que norteamericanos participan en la recreación de la identidad nacional mexicana. Esto contradice el cierre discursivo de los Estados-nación, pero representa una práctica cada vez más común dentro de la era global.

Notas

1En 1920 Taxco tenía una población de 2,371 habitantes (Babini y Hernández 2012), frente a las 13,016 que llegó a tener durante el siglo XVIII en la época de esplendor de la minería. 

2Esta iglesia es considerada es considerada actualmente la mayor atracción turística de esta ciudad. 

Información sobre los autores

Mario Alberto Velázquez García es doctor en sociología por El Colegio de México, profesor investigador en el Colegio del Estado de Hidalgo, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I y coordinador del proyecto “Promoción y fomento al turismo en destinos turísticos nacionales”, financiados por la Secretaria de Turismo de México. Es autor de varios libros y artículos sobre turismo publicados en revistas de México, España, Estados Unidos y Dinamarca. Sus publicaciones más recientes son Helene Balslev Clausen y Mario A. Velázquez García, “The Tourism Model in Post-Castro Cuba: Challenges and Opportunities”, Tourism Planning and Development 15, no. 5 (2018); “National Mexican Tourism Policy and North American Second Home Owners in Mexico: Local Tourism Development and Mexican Identity”, en Routledge International Handbook on Second Home Tourism and Mobility, Michael Hall y Dieter Müller (coordinadores) (London: Routledge, 2018).

Dra. Helene Balslev Clausen es Profesora-Investigadora de la Universidad de Aalborg, Dinamarca. Sus principales áreas de investigación son política, desarrollo sostenible, turismo, movilidad, emprendimiento social, innovación social. Publicaciones selectas: “NGOs, Tourism and Development”, en A Research Agenda for Tourism and Development, Richard Sharpley y David Harrison (coordinadores) (London: Edward Elgar, 2019); “Social Entrepreneurship and Tourism Development in Mexico: A Case Study of North American Social Entrepreneurs in a Mexican Town”, en Social Entrepreneurship and Tourism: Philosophy and Practice, Pauline Sheldon y Roberto Daniele (coordinadores) (New York: Springer, 2017); con Mario A. Velázquez García: “The Tourism Model in Post-Castro Cuba: Challenges and Opportunities”, Tourism Planning and Development 15, no. 5 (2018), y “National Mexican Tourism Policy and North American Second Home Owners in Mexico: Local Tourism Development and Mexican Identity”, en Routledge International Handbook on Second Home Tourism and Mobility, Michael Hall y Dieter Müller (coordinadores) (London: Routledge, 2018).

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